miércoles, 22 de abril de 2015

Annabel



- Annabel, Annabel despierta

Hacía dos días que había salido de la crioestasis y las nauseas aun continuaban martirizándome. Dentro de una semana llegaríamos a Alfa Centauri B y había que ir preparando el módulo para el descenso. Hubiera dado en ese momento todo lo que tenía por una taza de café, pero estoy a 4,2 años luz de la Tierra. No me coge muy a mano la cafetería.
Comprobé el motor iónico y los sistemas de soporte vital. Todo parecía en orden. Seguí escrupulosamente el protocolo, tal y como me enseñaron en la Agencia.
Accedí al habitat de terraformación. Se había convertido en una selva tropical, exhuberante y lujuriosa de colores vivos y olores excitantes. El nivel de oxígeno era óptimo y los tanques de agua estaban a rebosar. Funcionaban los filtros de humedad a pleno rendimiento. Me llenó de confianza saber que no me faltaría ni el aire ni el agua en Próxima Centauri, la nueva Tierra.
La nueva Tierra. Sonaba bien. Y la teniente Annabel Fauré y yo, los nuevos Adán y Eva. No llegué a conocerla antes del despegue y para entonces ya estábamos dormidos. Parece muy hermosa tras el cristal de su cámara.
Nada he dejado atrás. Nada tenía tampoco, pero no deja de estremecerme el pensar que, aunque para mi solo ha pasado una noche, en la Tierra han pasado setenta y dos mil años.

- Annabel, Annabel, despierta

Los sensores parecían no funcionar. No respiraba, no tenía tensión arterial. Abrí la cabina preso del pavor. No había constantes vitales. Por un instante me recorrió la espina dorsal la sensación de la soledad más absoluta. Intenté incorporarla pero estaba rígida. Introduje los brazos bajo ella y tiré. De repente oí un ruído similar al que produce una fuga de gas. Un tenue silbido y Annabel se me fue diluyendo entre las manos.
El estupor dio paso a la furia más asesina. De haber tenido cerca al jefe de proyecto Wilson lo hubiera estrangulado. ¡Putos recortes!. Annabel era una muñeca hinchable. Al intentar sacarla a la fuerza la debí enganchar en algún saliente y se me estaba deshinchando lentamente. Mi Eva.....

Ahora, pasados unos años, veo la vida de otra manera. Próxima Centauri tiene un clima muy parecido al de las Islas Canarias de mi España natal. Estoy hecho un agricultor autosuficiente y la terraformación va por buen camino. Y aún me queda por ver una temporada completa de Walking Dead.
Y Annabel.....¡Qué mujer!. Por ella no pasan los años. Para un hombre como yo, de casi 80 años ya, estar con una mujer que aparenta tener 20 es todo un reto. Y estamos tan enamorados....  


10 comentarios:

  1. Jajajjajaja, divertidísimo relato Fernando. Empieza con un corte clásico de ciencia ficción espacial y te introduce en una cómica escena que provoca risa de la buena y termina con un genial desenlace. Me imagino a ese hombre octogenario, labrando un desolado planeta al lado de su muñeca inchable, tronchante.
    Estupendo texto, una friki joya compañero.
    Abrazos!

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    1. Muchas gracias por tus palabras, Edgar. Un abrazo

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  2. Genial el giro final. Me ha hecho reír. Totalmente enamorados, después de tantos años...

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  3. Muy bueno, Fer! Me has hecho reír con este cuento.
    Abrazo, compañero! Saludos a Annabel.

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  4. jajaajja, ay! Fer! Me mataste! Es brutal! Muy divertido. Es bueno llevar siempre encima parches para la bici :) Y son baratos, jajaj. Besos

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  5. jajaja muy bueno!!! Annabel fue un mal chiste. Aunque algunos hombres pensarán que era la mujer perfecta!

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  6. Quién iba a esperar ese giro, jajaja. Primero estamos ante algo genial, una relato de ciencia ficción donde se ha encontrado una nueva Tierra, y dos nuevos humanos va a habitarla. Luego nos asustas con lo que parce la muerte de la mujer, y finalmente nos destrozas y nos haces reírnos con esa Annabel hinchable. Nos haces pasar un momento divertido a pesar de que es el final de la humanidad. Tratas ligeramente el tema de la crisis, con desenfado, y eso me gustó. También el detalle de la serie. Muy bueno, Fernando.
    Un saludo.

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  7. Está contento, tiene la la mujer ideal, no discute, no habla y conserva esa figurita de cuando tenía sus 20 años. Envidiable felicidad. Muy bueno. Felicidades! Besitos

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  8. Está claro que todo es una cuestión de puntos de vista y actitud. El que no se conforma es porque no quiere!! jajajajaja.
    Estupendo relato, Fernando, por un momento pensé que ibas a escribir en serio tooodo el tiempo :P
    Un abrazo, que tengas buen finde!!

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  9. Nada que aportar, ya lo han dicho todo. Me ha gustado mucho podría bastar? .-))
    La imagen final del octogenario labrando la Tierra, lo mejor¡
    abrazo¡

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